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viernes, 7 de octubre de 2016

La necesidad de perderse

Esta semana (¡por fin!) estoy de vacaciones.
No voy a entrar en demasiados detalles pero lo cierto es que ha sido un verano de mucho trabajo y ver ir y venir a todo el mundo de vacaciones, con lo que quema...


Pues bien, ¡por fin nos ha tocado a nosotros!
A mi me gusta mucho más viajar en primavera y otoño que hacerlo en verano. Aunque los días son más cortos y el tiempo te puede acompañar o no, los precios son infinitamente mejores. Y los pequeños pueblos de playa, en estas fechas, han recuperado gran parte de la normalidad.


Estamos en Tossa de Mar, Girona, un pueblito encantador con una ubicación privilegiada. El tiempo, para las fechas que estamos, la verdad es que está siendo bueno. ¡Nos hemos bañado en el mar y todo!


Hemos hecho turismo de interior: ¡Pals y Begur nos han encantado!


¡Y hoy estamos en mi querido Cadaqués! No puedo pedir más...



Con todo, no puedo evitar acordarme de mis queridos compañeros de trabajo, que esta semana están demostrando con creces de qué pasta están hechos. Por eso he querido hacer un inciso en mi tiempo de descanso para publicar esta receta que hoy os traigo. La hice hace unas semanas sin demasiada fe, debo confesar. Pero el resultado es ESPECTACULAR. Tanto es así que tuve que llevármelo al trabajo: no podía dejarlo en casa y devorarla yo sola. ¡Las calorías deben compartirse! Desde entonces muchos de mis compis me la han pedido varias veces así que no me voy a hacer de rogar más, aquí la tenéis.



Mega-cookie rellena (8 raciones)

- 100 g Mantequilla
- 200 g Azúcar moreno
- 1 Huevo
- 200 g Harina de trigo
- 3/4 Cdta. Bicarbonato sódico
- Un puñado de Lacasitos o chips de chocolate
- 3 Cdas. Nocilla


- Tamizamos juntos la harina y el bicarbonato y reservamos.

- Derretimos la mantequilla en un cazo.

- Apartamos del fuego y añadimos el azúcar; removemos con unas varillas hasta que se integre bien.


- Hacemos lo mismo con el huevo.


- Incorporamos la mezcla de harina y bicarbonato y mezclamos con una cuchara de madera.


- Por último añadimos la mayor parte de los Lacasitos; dejamos unos pocos para decorar.


- En un molde bien engrasado (yo usé uno desmoldable de 20 cm de diámetro), ponemos la mitad de la masa y la distribuimos bien por toda la superficie procurando que quede igual de gruesa por todas partes. Dejamos refrigerar media hora.


- Después, echamos por encima la Nocilla que debe estar a temperatura ambiente. Metemos quince minutos en el congelador.


- Pasado ese tiempo, ponemos encima la masa que nos queda distribuyéndola bien y procurando que la Nocilla no salga a la superficie.


- Ponemos unos cuantos Lacasitos por encima para decorar y horneamos a 180º durante unos 15 o 20 minutos, hasta que esté dorada por la superficie.


Cuando la preparé no pensé que el resultado fuese a ser tan ESPECTACULAR.


El interior es blandito y jugoso, casi como si estuviese a medio cocer. Y la combinación con la Nocilla es... Bueno, ¿hay algo que combine mal con la Nocilla?


Lo suyo es comerlo templado, quizás con una bola de helado de vainilla.


Y además podéis rellenarla de lo que queráis: dulce de leche, mantequilla de cacahuete... ¡el cielo es el límite!


En fin, me despido ya para seguir disfrutando de mis vacaciones.
Nos vemos muy pronto me temo que con depresión post-vacacional...

¡Buen fin de semana!

¡Besos dulces!

Boira

lunes, 16 de noviembre de 2015

Felicidad en forma de Cookie

Ayer no me sentía con ganas de escribir ninguna receta. El tema del día estaba más que claro allá por donde ibas, en la televisión no dejaban de poner imágenes de la masacre ocurrida en París, y yo no podía más que estremecerme de imaginar la ciudad de las luces, una de mis favoritas, como os conté aquí, convertida en una ciudad de pesadilla, sangre y horror, una película de terror que no parecía tener fin.

No me parecía propio llegar aquí como si nada y ponerme a hablaros de recetas, etc.

Pero por la tarde, casi sin darme cuenta, me puse a preparar galletas. Las manos pringadas de mantequilla, las chips de chocolate por la encimera, el horno desprendiendo calor y amor a partes iguales (mi horno desprende amor, ¿el tuyo no?), la nocilla poniéndome ojitos desde la despensa...

Y mientras observaba cómo se doraban en el horno empecé a sentirme mejor. Y por eso estoy aquí hoy de nuevo. Porque la cocina me gusta, me hace sentir bien, preparar algo con mis manos, cosas ricas que alegran a la gente y transmiten felicidad, buen rollo y calorías en la misma proporción.

Siempre ha habido gente mala en el mundo, pero también hay gente buena que lucharán en la medida de lo posible por hacer de este lugar mejor. Yo no soy soldado, ni se disparar, ni quiero. Pero puedo decir que he ayudado a mucha gente en los años que llevo dedicada a la enfermería. He visto a niños nacer, he estado al lado de personas que lo han pasado muy mal, de familiares angustiados con los que he compartido cafés, pañuelos, confidencias, risas y más cosas, he visto pelear a gente luchadora con uñas y dientes, he dado consuelo cuando no se podían dar más cosas y acompañado hasta el final, hasta la puerta de salida, cuando no habían más opciones. Y como yo a diario lo hacen miles de profesionales anónimos a lo largo y ancho de este mundo loco.

Las chicas de la Cruz Roja

Ayer, la mayoría de mis pensamientos eran para una compañera de la carrera que trabaja en un hospital de París. Tras saber que se encontraba bien, egoístamente quizás, me acordé, casi más que de las víctimas, heridos y familiares, de los médicos, enfermeros, auxiliares, celadores y personal sanitario en general que fueron a trabajar el viernes por la noche como un día más y volvieron a sus casas con restos del horror bajo las uñas, entre los dedos, desparramados por los uniformes, con los corazones un poco más oscuros y con menos fe en la humanidad.


Y desde este pequeño espacio quería homenajearlos, porque sin ellos el horror de víctimas, heridos, familiares, etc. habría sido mucho peor.

Y además de todo eso, además de enfermera, ahora cocino y también de esta forma puedo repartir felicidad, buenos ratos y, por qué no, consuelo. Mi querido blogger me ha chivado que amigos franceses han visitado este blog varias veces, así que para ellos, para todos, una rica ración de divertidas cookies, llenas de cariño, chocolate, esperanza y buen rollito.


Cookies Cookies Cookies (15 uds)

- 200 g Azúcar Moreno
- 100 g Mantequilla
- 1 Huevo
- 200 g Harina
- 5 g Levadura Royal
- 50 g Chips Chocolate
- 1 Cdta. Vainilla
- Nocilla al gusto


- En un bol grande batimos el azúcar con la mantequilla derretida, pero no caliente, el huevo, la vainilla y la harina.


- Cuando esté bien mezclado, con una cuchara de madera incorporamos las chips de chocolate y dejamos reposar en la nevera durante 15 minutos.


- Pasado ese tiempo, sacamos la masa y hacemos bolitas del tamaño de pelotas de pin pon.


- Las aplanamos con la mano y ponemos una cucharadita abundante de nocilla en el medio.


- Después cerramos la galleta como veis, doblando los bordes hasta tapar por completo la nocilla.


- Ponemos todas las bolitas rellenas en la bandeja con papel de horno y horneamos durante 10 minutos a 180º.

Al salir del horno estarán sumamente blanditas. Dejamos enfriar y ... ¡devoramos sin piedad!


Desde aquí os ruego que las preparéis en casa y, si no queréis comerlas todas, no entendería por qué, las repartáis entre amigos y familiares...


Porque esto, sin duda, es felicidad en forma de cookie...


¡Nos vemos pronto!

¡Besos!

Boira