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jueves, 9 de marzo de 2017

Monkey Bread


En la última entrada os hablé de la importancia de tomar decisiones en la vida, de decidir si nos conformamos con lo que tenemos o queremos cambiarlo.

Un amigo muy querido me escribió un mail al respecto, preocupado, preguntándome qué me pasaba, dándome su visión de saltar o no, reflexionando sobre que de lo único que se arrepiente es de las cosas que no ha hecho, sobre los miedos que implican saltar, sobre las consecuencias y los parapetos de seguridad con que contamos para amortiguar las posibles caídas.

Guíate por tu instinto” me dijo.

Muchas veces, las cosas que os cuento aquí son más bien reflexiones que me pasan por la cabeza; no quisiera preocupar a nadie, sino más bien haceros reflexionar a vosotros también unos minutos, los que tardáis en leer el post, y que saquéis vuestras propias conclusiones al respecto.

Cuando empecé a hacer la receta que os traigo hoy no pintaba demasiado bien. El momento de incorporar la mantequilla fue crítico; pensé que acabaría todo en la basura y me faltó bien poco para tirar la toalla.

Pero continué; tenía ganas de ver el resultado final aunque ya os digo que no me convencía mucho según la iba elaborando.

Al acabar, emplaté y la verdad es que en apariencia no era demasiado agraciado…

Le di una vuelta y decidí enchufar la fondue para darle un toque distinto; podría ser el postre perfecto para una reunión de amigos: marsmallows, fruta y estas pequeñas porciones de bizcocho.

El chocolate se quemó. Puse la fondue demasiado fuerte… Que vosotros diréis qué más da, si en las fotos no se aprecia... pero yo juego limpio y os lo cuento, tanto lo bueno como lo malo.

Aun así, no desistí y continué con la sesión de fotos. Cuando arranqué la primera bolita, le hice sus fotos correspondientes y le pegué un mordisco para ver el interior…..

¡MADRE MÍA DE MI VIDA!

Había seguido mi instinto y ¡qué acierto, oiga!

Están buenísimas, esponjosas, blanditas por dentro y doradas por fuera, con el azúcar caramelizado y la canela… ¡Es para morir de amor!

Espero que os guste y os animéis a preparar este postre que ya os digo es ideal para devorar pellizco a pellizco, para compartir con los amigos, para mojar en chocolate o para tomar a palo seco, ¡qué delicia!  


Monkey Bread (10 pax)

- 420 g Harina de Fuerza
- 250 ml Leche Entera
- 5 g Levadura Seca
- 45 g Azúcar Blanca
- 1/2 Cdta. Sal
- 75 g Mantequilla a temperatura ambiente
- 100 g Mantequilla derretida
- 300 g Azúcar Blanca
- 3 Cdas. Canela en polvo


- En un bol grande mezclamos la harina con la leche, la levadura, el azúcar y la sal.
 

- Dejamos reposar unos minutos y vamos añadiendo la mantequilla a temperatura ambiente poco a poco. Parece imposible que la masa incorpore toda, pero al final se consigue, no desesperéis porque sea extremadamente pegajosa.
 

- Pasados unos minutos lo volvemos a dejar reposar y repetimos el amasado durante un par de minutos con reposos entre medias. Yo lo hice tres veces y la textura de la masa cambia totalmente entre unos y otros.
 

- Cuando la masa esté fina y elástica, hacemos una bola y la dejamos en un bol engrasado y tapado hasta que doble el volumen. A mi me tardó, de hecho la dejé un par de horas.

- Pasado ese tiempo, trabajamos un poco la masa para que el aire salga. La extendemos con un rodillo en una superficie enharinada.
 

- Con ayuda de un cortapizzas cortamos la masa haciendo tiras y a su vez las cortamos en porciones pequeñas.

- Por otro lado, derretimos los 100 g de Mantequilla en el microondas y mezclamos en un bol los 300 g de Azúcar con la Canela.

- Hacemos bolitas con las porciones de masa, como si fuesen albóndigas. A mi me quedaron muy grandes pero las podéis hacer más pequeñas. Las pasamos por la mantequilla y las rebozamos en la mezcla de azúcar y canela.

- Pondremos las bolitas en un molde engrasado. Yo eché por encima la mezcla de mantequilla, azúcar y canela que me sobró. Una vez acabemos con toda la masa, lo tapamos y dejamos que doblen su volumen.
 

- Con el horno precalentado, horneamos 35 minutos a 180º.

- Al sacarlo del horno, dejamos enfriar completamente antes de desmoldarlo.

Y ya tenemos listo este delicioso postre o merienda.
 
 
¡Pellizcos blanditos con sabor a torrija!
 

Podéis como os decía bañarlos en chocolate derretido o tomarlos así, que están buenísimos.
 

Espero que os haya gustado y os animéis a prepararlo en casa.
 

¡Nos vemos pronto con novedades!
 

¡Besos dulces!

Boira

PD: si queréis ponerme voz, podéis ver algunos de los vídeos que han colgado en el canal de Youtube de Idental en los que os brindo algunos consejos sobre higiene bucodental...
 
https://www.youtube.com/watch?v=j1WZHCcwDmc

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Siempre es buen momento para comerse un croissant

París no se acaba nunca.


Es la ciudad del amor, de las luces, de la moda, de los museos y cafés, de los paseos por sus largos bulevares, de las cientos de películas que la han retratado.


París es siempre una buena idea. Es la ciudad a la que siempre planeo ir. Siempre es buen momento para visitar París.

Mi primera vez en París

De todas las veces que he podido visitarla, creo que la última fue la más especial, hasta la fecha, al menos. Fui con dos amigos y estuvimos una semana en un apartamento. Durante aquellos días con Pilar y Bruno, vi una cara de París que nunca me había parado a contemplar: pude ver la ciudad de otra manera, me gusta pensar que como parisina. No visité el Louvre, como las otras veces, ni volví a subir a la Torre Eiffel. Lo que sí hice por primera vez fue pasear sin prisas por la ciudad, pararme a tomar tantos cafés como pude, visitar sitios menos turísticos y tan bellos como los mas conocidos, seguir la pista de Serge Gainsbourg por toda la ciudad, comer tanto queso, vino, crepes y croissants como pude. Respirar y disfrutar París. ¿Se te ocurre algo mejor?

Misma foto, años después
En el barrio de Belleville, donde estaba nuestro apartamento, Bruno nos subía cada día unos deliciosos croissants recién hechos en una patisserie muy cercana. Nunca los he vuelto a probar iguales y seguramente hasta que no vuelva por allí no los probaré.

El croissant sin duda es uno de mis dulces favoritos, por no decir el que más. No es que sea yo muy exquisita, la verdad, me vale cualquiera que esté medianamente decente.

Últimamente me ha dado por prepararlos a mi, con hojaldre del que venden hecho a falta de aprender este mismo año a prepararlo yo.

Aquí os paso dos propuestas, una salada y otra dulce que podéis prepara como merienda o para cenar o... para cualquier momento del día! Porque siempre es buen momento para comer un croissant.


Croissants de jamón, queso y finas hierbas

- 1 Plancha de hojaldre
- 3 Lonchas de jamón serrano
- 50 g de Queso crema finas hierbas
- 1 Huevo
- Una pizca de azúcar


- Picamos el jamón con unas tijeras.

- Estiramos el hojaldre con ayuda de un rodillo. Es importante no manipularlo mucho y hacerlo rápido porque cuando coge temperatura se vuelve pegajoso y difícil de trabajar.


- Con un cortador de pizza, hacemos triángulos como veis en la foto.


- Ponemos un poquito de queso en la base de los triángulos y encima un poquito de jamón.


- Enrollamos el triángulo como veis en la foto y lo dejamos en una bandeja de horno con papel para hornear.




- Cuando los tengamos todos, pintamos con huevo batido y echamos por encima un poquito de azúcar.


- Horneamos a 180º durante unos 15 minutos, hasta que estén dorados.


¡Cuidado que queman!
Obviamente los podéis rellenar de otras cosas, pero esta es la combinación que más me gusta a mi y os garantizo que he probado varias...




Los croissants dulces que os traigo están rellenos del relleno de los bollos de canela, ¡¡¡un dulce típico sueco que está delicioso!!! Alguna vez os traeré la receta pero, entre que es un poco laboriosa y requiere amasado, de momento nos conformamos con esta increíble combinación...


Croissants rellenos de amor

- 1 Plancha de hojaldre
- 60 g de Mantequilla
- 60 g Azúcar Moreno
- 2 Cdtas. de Canela en polvo
- 1 Huevo
- Una pizca de azúcar


- En un bol trabajamos la mezcla de mantequilla, azúcar y canela.


- Lo ideal es que la mantequilla lleve un rato fuera de la nevera, pero que tampoco esté demasiado blanda.

Esto es puro amor

- Por otro lado, estiramos el hojaldre con un rodillo y extendemos la mezcla de la mantequilla, azúcar y canela con una espátula.


- Hacemos triángulos con un cortador de pizza y enrollamos para hacer los croissants.


- Pintamos con huevo batido y espolvoreamos con azúcar.


- Horneamos 15 minutos a 180º, hasta que estén dorados. Durante el horneado se saldrá algo de mantequilla por los laterales de los croissants, no pasa nada: el azúcar y la canela se quedan dentro y están.... ¡De muerte!


En fin, os dejo con antojo de croissants y de París. Lo primero tiene remedio: en el súper encontraréis el hojaldre.


Lo segundo... también, que no está tan lejos y París siempre es una buena idea.

¡Nos vemos pronto!

¡Besos!

Boira