Siempre me ha gustado leer. Desde pequeña esta afición creció conmigo y yo con ella, rodeada de libros. Con ellos he vivido cantidad de aventuras, he viajado, soñado y he crecido hasta convertirme en la persona que soy ahora.
Uno de los primeros libros que me regalaron fue Veva, de Carmen Kurtz, que aún conservo con gran cariño.
Pero antes de ese, mis padres ya me leían una gran variedad de cuentos clásicos antes de ir a dormir: Los tres cerditos, Caperucita Roja y El gran libro de fábulas de Esopo abrieron mi mente y me enseñaron muchas cosas muy útiles a pesar de mi corta edad.
Muchos de esos cuentos transcurren en bosques, más o menos oscuros o floridos. Y, a pesar de vivir en un pueblo con digamos bastantes zonas verdes, los bosques siempre me han llamado especialmente la atención. De niña los dibujaba, ubicaba allí los juegos de mis muñecos y hasta soñaba con ellos.
Uno de los seres más típicos y que siempre busqué de pequeña son los gnomos. Seguramente lo más jóvenes no lo recuerden, pero los que rondéis la treintena, como yo, tendréis un recuerdo muy vívido en la cabeza del genial David el Gnomo. Aquella serie de dibujos animados nos transportaba al interior de los bosques más profundos, con toda su magia y su naturaleza en su esplendor.
Aquél pequeño y a la vez gran personaje nos dio lecciones de todo tipo y nos enseñó valores como a respetar a los animales y a la naturaleza. Con todos mis respetos y a pesar de que pueda parecer octogenaria, ya no se hacen dibujos animados como los de antes.
El caso, que os cuento todo esto porque es tiempo de setas. Y yo pienso en setas y en seguida me viene a la cabeza David el Gnomo y todos aquellos cuentos clásicos y series de televisión que transcurrían en bosques, entre árboles, ríos, criaturas mágicas y boletus de todas clases.
La receta que hoy os propongo es un risotto de setas, un plato delicioso, muy de esta época y además uno de mis favoritos.
Risotto de Setas (2 pax)
- 180 g Arroz Arborio
- 1 L Caldo de verduras
- 150 g Champiñones
- 150 g Setas Portobello
- 100 g Cebolleta
- 75 g Mantequilla sin sal
- 50 g Parmesano
- 100 ml Vino blanco
- 2 dientes de Ajo
- AOV
- Sal y pimienta negra
- Lo primero es limpiar bien las setas y los champiñones y cortarlos en rodajas. Hacemos lo mismo con los ajos.
- En una sartén con un fondo de aceite de oliva caliente, doramos los ajos con cuidado de no quemarlos y añadimos las setas. Salpimentamos. Poco a poco irán perdiendo agua; cuando este reduzca, las apartamos del fuego y reservamos.
- Ponemos el caldo de verduras a calentar y mientras tanto pelamos y picamos fino la cebolleta.
- En una cacerola grande ponemos 50 gramos de mantequilla y dos cucharadas de AOV. Cuando esté caliente, pochamos la cebolleta a fuego lento, removiendo de vez en cuando.
- Una vez la tengamos pochada, añadimos el arroz de golpe, rehogamos bien y añadimos el vino blanco. Con el fuego fuerte, removeremos constantemente para que se evapore el alcohol.
- Incorporamos las setas.
- Es el momento de añadir el caldo caliente poco a poco: echamos un par de vasos y removemos bien. Cuando se evapore repetimos la operación hasta que el arroz esté listo. Depende de la marca y del tipo de arroz puede tardar entre 18 y 25 minutos. El resultado es un arroz cremoso, nada duro pero tampoco pasado.
- Apartamos del fuego y añadimos el resto de la mantequilla y el parmesano.
¡Y ya tenemos listo nuestro delicioso risotto de setas!
Como veis, es un plato vegetariano, muy rico y sano.
Acompañadlo con una buena botella de vino y disfrutad del otoño en vuestra boca.
Me despido ya. ¡Que disfrutéis del fin de semana!
¡Besos dulces!
Boira


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